El solomillo es una de las carnes que puedes añadirle cualquier salsa y siempre queda buenísimo.
Queda muy jugoso, siempre que no lo cocines mucho, además esta vez lo hice en la cazuela con salsa, y queda menos seco que en el horno.



Los solomillos de cerdo no suelen ser muy grandes, de todas formas casi siempre los parto por la mitad para que así me entren mejor en la cazuela.
Esta receta me la dió una amiga, y la verdad es que queda muy jugosos


Ingredientes:
1 solomillo grande o 2 pequeños
200 ml de nata de cocinar
1/2 vaso pequeño de vino de guisar
Un puñado de nueces.






Elaboración:
Primero sellamos bien la carne en una cazuela con un poco de aceite, y a fuego fuerte,  hasta que esté un poco dorada, y no esté hecha por dentro.
Es conveniente siempre cuando vamos a cocinar carne sellarla bien, que forme como una costra  para que los jugos no se escapen. Si en vez de fuego fuerte ponemos el fuego bajo veremos como empieza a aparecer agua y la carne se hierve, entonces es cuando queda seca.


Añadimos el vino, más o menos medio vaso pequeño.


Y luego vamos echando la nata líquida,  y la sal.


Dejamos cocer los solomillos hasta que la carne esté hecha, pero tampoco mucho para que quede más jugosa, y casi al final añadimos las nueces.
Si la salsa nos ha quedado muy líquida sacamos el solomillo y la dejamos reducir un poco.




La carne se parte mejor cuando está fría, luego calentamos un poco la salsa.

Dificultad: baja
Más recetas: