Cuando era pequeña una de las tradiciones cuando nos ibamos de veraneo al pueblo era recoger hierbas aromáticas los primeros dias y colgarlas en las ventanas para secarlas y así al volver a casa volvíamos con estas especias para utilizarlas el resto del año. Por eso el olor siempre me recuerda a estos momentos de mi infancia. El otro dia puse una foto en instagram y facebook sobre si querías que os enseñara como lo hacía y como os gustó, aqui teneis el post.

Una forma fácil y útil de conservar hierbas aromáticas, para su uso en la cocina o en artesanías, es secándolas. Las hierbas aromáticas que se secan más fácilmente son el laurel, romero, tomillo, salvia, perejil,  y lavanda. Como veis en la foto yo he elegido romero, que es una de las hierbas aromáticas más empleadas en la cocina, aportando un delicioso sabor a nuestros platos,


El proceso que yo suelo utilizar es el más natural: Es importante recoger las hierbas aromáticas para secarlas justo antes de que sus flores abran. Limpia las hierbas aromáticas en caso de que sea necesario. Amárralas en un manojo y cuélgalas mirando hacia abajo en algún lugar seco. No secar nunca sobre el suelo, siempre tiene que haber aireación. Déjalas secar por entre 1 y 2 semanas, dependiendo de la cantidad y el clima. Quítalas cuando estén secas y crujientes. 

Otras opciones son:
- Secado por prensado, pero no secar sobre papel de periódico ó coloreado con tintas, porque los productos químicos pasarian a las plantas 
- Secado acelerado: Enciende el horno o microondas a una temperatura muy baja, colocandolo en una bandeja cubierta de papel vegetal distribuido con espacio y sin que esté apilado. Llévalo al horno durante aproximadamente 4 horas, o con un deshidratador de comida .

Se recomienda guardarla en frascos de vidrio oscuro o de cerámica bien etiquetados.