Cuando ya empieza el invierno nos apetecen más los platos calientes, y éste es uno de los preferidos de mi marido, le encantan los platos de cuchara, y como a mi no tanto, no los hago todo lo que él quisiera. Por eso este otoño decidió tomar medidas y aprender a hacerla él mismo. Además es un perfeccionista, la ha hecho cada semana, durante casi 3 meses, hasta conseguir hacerla como más le gusta, y le he convencido para que la comparta con vosotros.

Muchos conoceréis esta sopa como "sopa castellana" ya que éste es su origen,  se hacía para aprovechar los restos de pan, se solía servir en una cazuela de barro, ya que aguanta mucho más el calor. También se le puede añadir chorizo en vez de jamón, y en algunas zonas le añaden cominos.



Ingredientes:
Pan del día anterior: 6 rebanadas
ajos: 5 dientes
caldo de carne: 1 pastilla
pimentón: 2 cucharadas
agua: 1 litro y medio.
sal
aceite de oliva virgen extra
huevos: 2
jamón: 150 gr.

Elaboración:
Partimos el pan en rebanadas,  pelamos y cortamos los ajos.


En una cazuela ponemos aceite a calentar, salteamos los ajos hasta que estén un poco dorados, añadimos las rebanadas de pan y las tostamos en el mismo aceite por ambas caras.


Añadimos el jamón y espolvoreamos con el pimentón, puede ser dulce o picante, según gustos.


Añadimos el caldo que habremos hecho con una pastilla de caldo de carne.
Echamos un poco más de agua, hasta que el pan esté cubierto.
Dejamos cocer 15 minutos a fuego medio, al final añadimos dos huevos, que se hará enseguida con el calor de la sopa.


Probamos un poco y rectificamos de sal, como lleva jamón no habrá que añadir mucha sal.


Servimos bien caliente.


Más rectas: