Hoy os traigo un delicioso postre para el verano. A todo el mundo le encanta la sandia y el melón porque son fruta muy fresca y sana pero a veces nos hartamos de comerla siempre igual. Por eso he decidido presentarla de esta manera tan original y sencilla, sin que pierda ninguno de sus nutrientes. Es algo que les gustará sobretodo a los más pequeños de la casa.



Ingredientes:
300 ml de pulpa de sandía (más o menos 1/8)
2 cucharaditas de azúcar
1 rodaja de melón

Elaboración:


Batir la sandia, mezclarla con el azucar (esto depende del dulzor de la sandia y del gusto personal, yo he puesto una cantidad orientativa). Lo metemos en la polera (o en unos vasos de plastico con una cuchara en medio en su defecto) dejando un poco de hueco en la parte superior y esperamos una hora a que empiece a congelar. 

Después batimos el melón galia (si no teneis ninguno abierto podeis utilizar paraguaya o pera).  Si queremos que quede más bonito lo mezclamos con un poco de colorante verde, y echamos la mezcla en la rendija sobrante. 


No hay que olvidar que no debemos llenar los recipientes al raso ya que luego hay que meter el palo. Por último lo metemos en el congelador y lo dejamos reposar unas 3-4 horas. En este caso no es como los helados, hay que sacarlo en el último momento pues se deshace con facilidad.



Dificultad: baja

Tiempo de elaboración: 20 min de trabajo y 3-4 horas de espera en el congelador
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