Esta receta me ha traído muchos recuerdos de cuando era pequeña, me acuerdo que muchas veces nos ibamos con mi padre a coger cangrejos. Ahora los cangrejos de río están protegidos por la ley puesto que están en peligro de extinción, debido a una enfermedad producida por un hongo.



La forma de cogerlos era con reteles, el retel era una malla de cuerda con una larga cuerda, para atarlo a la orilla, llevaba en el fondo un plomo (para que se hundiera) y un imperdible (para poder sujetar el cebo en el fondo y que no se lo pudieran llevar los cangrejos).El cebo que se ponía era carne, y cuanto peor oliera era mejor para llamar su atención.  Ibamos colocando los reteles por el río, y cuando pensábamos que ya había pasado el tiempo y que podían estar dentro tirábamos de la cuerda y los cogíamos. Había una medida específica, y si no llegaban a ella los tenías que devolver al río.
Esta foto es del retel, los cangrejos  quedaban atrapados en esta malla.




Ingredientes:
cangrejos de río
cebolla
tomate
ajo
laurel
1/2 taza de vino blanco





Elaboración:
Picamos muy finos la cebolla, el ajo, y el tomate, echamos un poco de aceite, y el laurel,  lo rehogamos todo. Cuando ya esté dorado añadimos el vino blanco.


Lo pasamos por la batidora, y si ha quedado un poco líquido añadimos un poco de harina.


Como compré los cangrejos ya cocidos, solo queda introducir los cangrejos en la salsa y dejarlos cocer unos 10 minutos para que tomen el sabor de la salsa.


 Si os gusta la salsa picante, se puede añadir unas guindillas o cayena.

Dificultad: baja