Con estos calores parece que no apetece mucho, pero esta receta la tenía en borradores y ya estaba cansada de verla todos los días, así que podéis guardarla para cuando estemos en invierno. Entre las propiedades de las cebollas encontramos que,  elimina el exceso de líquidos de los tejidos, ayudando a los riñones a trabajar, y  también es muy buena para eliminar gases.

 Esta sopa ganó su fama en el siglo XIX, cuando se extendió en París la costumbre de tomar algo caliente en los pocos sitios abiertos a altas horas de la madrugada, las tabernas y restaurantes que rodeaban las Halles de París, el  mercado central de abastos. La sopa de cebolla pasó de ser la sopa que tomaban los trabajadores del mercado a ser también un tentempié para noctámbulos. En la segunda mitad del siglo XX las Halles fueron derribadas, pero la tradición no sólo se mantuvo en ese barrio parisino sino que se extendió y se incorporó en las costumbres de los franceses de todo el país.


Ingredientes:
600 g de cebolla (3)
100 g de mantequilla
50 g de aceite (1/2 cubilete)
1 diente de ajo
2 pastillas de caldo de carne o verduras
125 g de queso para fundir
6 rebanadas de pan
1 cucharada de harina
1 litro de agua

 Elaboración:
Poner en el vaso el aceite y la mantequilla, programar 3 minutos, temperatura varoma, velocidad 1
Añadir el ajo y la cebolla en rodajas, trocear 6 segundos a velocidad 3 1/2
Rehogar 7 minutos a temperatura varoma, velocidad 1
Incorporar la harina y mezclar 4 segundos a velocidad 1
Agregar el agua, las pastilla y programar 15 minutos, temperatura 100, velocidad 1
Añadir dos cucharadas de queso rallado y sal, mezclar 2 minutos, a temperatura 100, velocidad 1
Vertir el contenido del vaso en cazuelitas individuales. Colocar en cada una de ellas una rebanada de pan y espolvorear con queso rallado. Gratinar en el horno y servir.


Dificultad: baja
Tiempo: 45 minutos