Esta es una receta bien sana y sencilla que destaca por no llevar ni pizca de sal pero mucho sabor, tal y como nos enseñaron a cocinar el el taller del plan Cuidate +. Además es muy ligera ahora que llega el verano y todos queremos comer sano. 


La sal consumida en exceso puede causar problemas como retención de líquidos, aumentar el riesgo de hipertensión arterial y empeora los síntomas asociados a enfermedades cardiovasculares, hepáticas y renales. Por eso el consumo medio recomendado es de  5g de sal al día, lo que equivale a una cucharadita de sal llena (tamaño de las de café) o a 2g de sodio al día y que se garantice que sea sal yodada.


 La ausencia de sal se puede reemplazar con otros sabores como la acidez del jugo de limón y los vinagres; los picantes, como la pimienta, la cebolla y el ajo y los aromáticos como algunas hierbas (orégano, perejil, laurel).
La forma de cocción es también un factor que puede cambiar el sabor. Por ejemplo, la carne a la parrilla, las verduras cocinas al vapor y los guisos son más sabrosos que otras preparaciones. 
Ingredientes:
Pechuga de pollo
jamón york
espárragos verdes

Elaboración:
Abrimos la pechuga cortada en láminas bien finitas y ponemos el jamón york por encima.



Colocamos el espárrago en uno de los laterales y empezamos a enrollar sobre sí mismo.


Al final lo cubrimos con papel film y cerramos bien por los lados como si fuera un caramelo.



Lo metemos en una cazuela con agua hasta que lo cubra y cocinamos (si tenemos vaporera, mejor).



Esperamos a que se enfríe y abrimos los caramelitos.

Si hay varias personas os aconsejo probar distintos rellenos y cortar cada rollo en rodajas,  para ir probando, solo o con salsas.


Más:

Dificultad: baja