El coulant de chocolate es uno de esos postres que siempre pedía en los restaurantes y me daba rabia no conseguir hacerlo en casa. Lo intenté varias veces hasta que descubrí el secreto: meter el bizcocho en el congelador antes de hornearlo. Asi que me puse manos a la obra y por fin consegui el coulant de chocolate perfecto (receta aqui). Pero como siempre digo, no se pude vivir solo de dulces, asi que aqui teneis una versión salada adaptando esta receta de Sandra de "La receta de la Felicidad". 


La original es solo de queso pero a mi me apetecía hacer algo especial con el tomate en el corazón.



Ingredientes:
160 gr de crema de queso.(queso de untar, mascarpone...)
180 gr de harina de repostería
4 huevos
80 gr de mantequilla
1 pizca de sal
1 pizca de pimienta negra
6 cucharadas de crema de tomate o tomate frito

Elaboración:
Fundimos la mantequilla en el microondas, y la mezclamos los ingredientes sólidos: la harina, la sal y la pimienta. Por otro lado batimos los huevos y los vamos agregando a la mezcla anterior junto al queso y batimos hasta que quede todo bien integrado.
Echamos la mitad de la mezcla en los moldes individuales ( en mi caso deshechables tipo flanera,), previamente engrasados. Hacemos un hueco con el dedo y colocamos una cucharadita de crema de tomate en el centro de la mezcla, con cuidado y lo tapamos con la masa restante.
Como veis en las fotos yo los he hecho pequeñitos porque no sabia como iban a salir, pero podeis repartir un poco mas de masa en cada recipiente y os saldrán más grandes. Con esta cantidad debe dar para más o menos 6-8 coulant.


Ahora llega el momento clave, y es que hay que meter las flaneras al menos 1 hora en el congelador, bien tapadas con papel film.
Precalentamos el horno a 180º y lo sacamos directamente del congelador al horno para cocinarlo unos 10-12 minutos. Estará hecho cuando se empiece a formar la costra de fuera, pero recordad que en este caso lo que queremos es que el interior aun esté liquido. Lo servimos cuando aun esté caliente.
Vereis la cara de sorpresa de vuestros comensales al ver el interior aún liquido.


En este caso lo he hecho con crema de queso suave, pero podeis utilizar cualquier crema de queso untable, con sabor más o menos fuerte. Para el interior podeis utilizar cualquier otra salsa (lo más pastosa posible) o prescindir de ella y dejar solo un intenso sabor a queso.