Este postre es una deliciosa mezcla entre fruta y bizcocho. Se cree que el crumble nació debido al racionamiento de alimentos existente en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, aunque tambien es muy conocido en Francia y Estados Unidos.


Se puede hacer con copos de avena u otros cereales y frutos secos en la base crujiente, y la fruta será lo que le de sabor, por eso en lugar de hacerlo de manzana como manda la tradición, yo prefiero el de frutas del bosque, aunque dependiendo de la epoca del año podemos elegir la fruta que más nos guste (tampoco importa si utilizamos la congelada).





Ingredientes: 
100 gr de azucar
50 gr de copos de avena
100 gr de harina 
1 sobre de azucar avainillado
300 gr de frutos rojos (variados entre frambuesa, fresa, mora... al gusto)
100 gr de mantequilla

Elaboración:

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Mezclar todos los ingredientes solidos por un lado (azucar, avena y harina), y luego cortar la mantequilla fria en daditos.


Entonces podemos empezar a integrarlo todo con la mano para que quede una masa arenosa (no debe estar perfecto, crumble significa precisamente "desmigajar"). Colocamos la fruta en la parte de abajo del recipiente y la cubrimos con la masa.


Precalentamos el horno a 180 grados y cuando este listo lo metemos durante y unos 25-30 minutos, hasta que se dore.


Suele servirse caliente y puede acompañarse con un poco de nata montada o una bolita de helado a modo de contraste.


Podeis utilizar tambien moldes individuales y servirlo directamente, pero entonces necesitará menos tiempo de horno. 

Tiempo de elaboración: 20 minutos
Grado de dificultad: baja



Si os ha gustado, proximamente pondré otra receta de crumble.