La fruta confitada es aquella fruta que se sumerge y cocina posteriormente en almíbar de forma que pierda su humedad interior pues provoca que ésta se sature de azúcar, evitando así el crecimiento de microbios que la pudren,y se logre así conservar. Aunque puede hacerse con casi todo tipo de frutas, yo me he decidido por la naranja que es la más habitual.


Cuando vemos las naranjas confitadas todos seguramente nos acordamos del Roscón de Reyes, pero además se pueden hacer mil cosas con las naranjas confitadas, o tomarlas así, solas. Otra forma de tomar estas naranjas confitadas es fundir un poco de chocolate e introducir en él la mitad de la rodaja y dejar enfriar el chocolate.

Ingredientes:
3 naranjas medianas
400 gr de azúcar
200 ml de agua



Elaboración:
Lo primero que tenemos que hacer es lavar muy bien las naranjas, las frotamos con un cepillo bajo el grifo para quitarles todas las impurezas. Casi todas las naranjas llevan una cera comestible, para darles más brillo, por eso cuando las consumimos con piel es mejor lavarlas bien.
Cortamos las naranjas en rodajas, más o menos de 1 cm de grosor.
Colocamos las naranjas en una cazuela grande, ponemos el agua, y el azúcar.


Ponemos la cazuela en el fuego, y cuando empiece a hervir tapamos y las dejamos cocer a fuego lento durante 1 hora y media. No movemos mucho las naranjas para que no se rompan.

Cuando acabe el tiempo de cocción las sacamos y las ponemos a enfriar.



Al día siguiente las podemos congelar, o también conservarlas en un tarro con el jugo de confitarlas, así se pueden conservar en la nevera durante varios días. 


Truco: podemos usar el líquido de cocerlas para añadir a cualquier bizcocho o galletas.



Dificultad: baja

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