Siempre me he preguntado porque se llamarían así los canónigos, y buscando por Google encontré una versión muy curiosa, estas hierbas tenían propiedades relajantes y anti estimulantes, por venir de la familia de las Valerianáceas,  por eso se les daba a comer a los canónigos, así no tenían malos pensamientos y no pecaban.

 Pueden aguantar unos 2 días en la nevera, en una bolsa de plástico perforada, después pierden su frescura y empiezan a ponerse las hojas amarillas.
El aliño en vez de aceite y vinagre lo he hecho con queso de Cabrales un poco rebajado con nata, me encanta este queso, lo podemos añadir a cualquier ensalada y le da un sabor muy especial.

Ingredientes
  • Canónigos
  • nueces
  • uvas
  • queso cabrales
  • nata

Elaboración:
Colocamos en un plato una base con los canónigos, una vez lavados.


Colocamos las uvas, en este caso he utilizado uvas garnachas, le dan mucho color al plato, aunque también podemos utilizar cualquier tipo de uva.


Mezclamos el queso Cabrales con un poquito de nata y así lo rebajamos un poco.
Echamos la salsa por encima.


Partímos las nueces y las añadimos.


Como véis se puede añadir cualquier fruta a las ensaladas, no tienen porque ser aburridas, olvidaros de las clásicas ensaladas de lechuga y tomate, os invito a tener un poco de imaginación, y sobre todo, que tengan muchos tonos y colores, ya sabemos que la comida nos entra por los ojos.

Dificultad: baja