Descubrí estas galettes en mi viaje por el Loira, y me pareció curioso que,  aquí todas las que he probado, además de ser crepes saladas (ya publique una receta para crepes dulces y salados aqui) y no galletes (no llevan harina de trigo sarraceno sino la normal), suelen llevar como base bechamel y no queso. Esta harina además de por su sabor se caracteriza por no tener gluten.
En la Bretaña francesa, es frecuente encontrar creperias con menus que combinan una galete salada y un crepe dulce acompañado de sidra. A mi me encantaron por lo que compré esta harina para repetirlas en casa, espero que os gusten.



En la antigüedad romana, ya se comía crêpes, por ejemplo para celebrar la vuelta de la primavera y la promesa de la próxima cosecha. Después, los viajes de los cruzados a Asia revolucionaron el mundo de las crêpes, llevando sarraceno en Europa durante el siglo XII. De esta forma, el abanico de recetas se amplió, permitiendo el nacimiento de lagalette, crêpe hecha con harina de sarraceno.
En Francia, la primera receta de crêpes se fecha alrededor de 1390 y fue inspirada por la tradición de la provincia de Bretaña, donde era un alimento básico y popular igual que el pan. Tras unos siglos, los bretones empezaron a rellenar las crêpes con guarnición, cada vez mas innovadoras y hoy día existen muchas variedades de crêpes y galettes, que se pueden saborear tanto caliente como fría, dulce o salada, como plato principal o postre.


 Ingredientes:
300 gr de harina de trigo sarraceno
700 cc de agua
1 cucharada de miel
1 cucharada de sal gorda
1 huevo

Elaboración:



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Mezclamos todos los ingredientes en un bol y lo batimos bien hasta obtener una mezcla homogénea.
Cuando tengamos la sartén caliente, echamos un poco de mantequilla para que no se pegue y vertemos un poco de la mezcla.
 Hay que darle forma rápidamente, bien maniobrando con la sartén o con algún utensilio que nos ayude a distribuir la mezcla dejando una capa fina y uniforme. Cuando empiecen a saltar burbujitas y veamos que empieza a estar echa por ese lado, le damos la vuelta para hacerla por otra parte.


 Lo ideal es comerla recientita, pues estará más crujiente, por lo que deberiamos tener todos los ingredientes del relleno preparados para darnos prisa.
 En mi caso he optado por el relleno tradicional de una galette completa: queso emmental, jamón, y huevo, a lo que he añadido tomatitos cherry y un poco de pesto (receta aqui) para darle un gusto más mediterraneo.

Como no tenia una de las maravillosas maquinas como las de las creperias francesas, lo he hecho en esta sartén para crepe Presto de Tescoma. Es antiadherente, pesa muy poquito y la hay en distintos tamaños para poder adecuarla a tus necesidades. Son más planas y con una superficie mayor que las normales, pero a la vez con los bordes más bajos, lo que facilita que la gallete se cocine bien por todos los sitios. Puede utilizarse también para crepes y tortitas.

Si la galette te sale pequeñita, puedes hacer dos por persona, una completa y otra con otro relleno, por ejempo de champiñones y queso roquefort. Se sirven envueltas de una forma especial: como si fuera un sobre. Con estas cantidades da para más o menos 16-18 galetes.


Dificultad: baja
Tiempo: 40 minutos

Recordad que si quereis preparar esta receta para intolerantes debeis comprobar el etiquetado de los productos y lavar bien todos los utensilios para evitar la contaminación cruzada.


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