Hace poco estuve en Barbastro, allí pude probar estos tomates rosas, me quedé impresionada de su sabor, es algo que hacía mucho tiempo que no encontraba en los tomates normales, esta variedad de tomate es de gran tamaño, los que compré pesaban cada uno 500 gramos.

En la Comarca del Somontano (Barbastro, Huesca) cultivan este tomate rosa de forma totalmente natural y artesanal, siguiendo una tradición milenaria, sin ningún tipo de tratamiento adicional, bajo el sol del Somontano. Estos tomates pueden tener deformidades y cicatrices, por esto producían cierto rechazo, mucha gente compraba los tomates por su aspecto y no por su sabor, son feos y desiguales. Al cortar el tomate podemos darnos cuenta de lo fina que es su piel, sus semillas son muy pequeñas, una vez abierto comprobamos que tiene mucha más carne y menos agua. El sabor es dulzón, no tiene la acidez propia del tomate. Madura en la planta, nunca en cámaras. Su precio es un poco más elevado, pero la calidad lo compensa.


Pude conocerlos gracias al Festival del Vino Somontano en Barbastro del que ya os hablé en mi otro blog "Gastroaventuras". Tuvimos un encuentro de bloggers, y pudimos visitar alguna de las bodegas de Barbastro. Yo no conocía estos vinos, y me inpresionaron gratamente, por lo que para esta receta os propongo el maridaje perfecto con un Vino del Somontano Pirineos Rosado Alquezar .


Ingredientes:
tomates rosas de Barbastro
queso semicurado o curado
aceite de oliva virgen extra (Aove)
sal

Elaboración:
Lavar bien los tomates.
Cortarlos en rodajas muy finas, según podéis ver en la foto.
Rellenar los huecos con el queso, partido muy fino.


Echar un poco de sal y regar con un poco de aceite de oliva virgen extra.


Un plato sencillo y muy sabroso.