«Coca» es un nombre aplicado a una amplia gama de pasteles, tortas y panes con mucha tradición en todo el Mediterráneo. Respecto a su origen, parece que la coca se inventa gracias al aprovechamiento de la masa de pan que no se había hinchado. En vez de desechar esta masa, las amas de casa la cocían plana, azucarándola habitualmente y sirviéndola de postre.


 Según la tradición, la coca se  come sobretodo en la noche más corta del año, la noche de San Juan (el 23 de junio), una festividad de origen muy antiguo en la que se celebra con fuego y hogueras la llegada del solsticio de verano. La finalidad de este rito parece que era dar más fuerza al sol, que a partir de esos días se va haciendo más débil.


Los numerosos tipos de cocas según los ingredientes y condimentos. La coca sin ningún añadido, como la coca de maíz, recibe el nombre de desnuda. Además puede ser abierta o tapada: La coca tapada es una coca rellena, tanto dulce como salado, mientras que la coca abierta o plana es la típica coca que lleva el relleno encima, tanto dulce como salado. Su medida varía según la receta y la comarca, encontrándose cocas desde los 5 cm hasta 1 m. La coca agujereada o  roscón es una coca con un agujero en medio.
Todas tienen como inicio un pa amanit (‘pan aliñado’) o panoli. Este pan o base puede ser dulce con crema, de piñones, de chicharrones, de frutas confitadas, de cabello de ángel, o salado con pescado y verdura fresca . Yo he optado por combinarlo con fruta y almendras, combinando lo fresco y lo seco, adaptandola de esta receta de l´exquisit.


Los alquequenjes o Physalis son unos frutos exóticos que se cultivan en todo el litoral mediterráneo. Recubiertos de unas hojas amarillas, en su interior guardan una baya ligeramente anaranjada parecida a una cereza. Ofrece un sabor ligeramente ácido y dulce, muy suave y agradable al paladar, resultando muy versátil en la cocina, sea en crudo o cocinado, para acompañar platos dulces o salados.
 Es recomendable porque además de dar un toque decorativo muy llamativo, nos regala vitaminas, destaca la provitamina A o beta-caroteno, la vitamina C y algunas del grupo B. También contiene una pequeña cantidad de taninos, que son los que otorgan esa astringencia en el paladar, además de minerales entre los que destaca el hierro. Además le otorgan un poder antirreumático, diurético y laxante. Además, los physalis ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre.




Ingredientes:

 

-Para la masa:
250 grs. harina
5 grs. sal
20 grs. azúcar
5 grs. levadura instantánea de panadero (o 30 grs. levadura fresca ó 3 grs. levadura seca     tipo Maizena *)
20 grs. mantequilla, a temperatura ambiente
1 huevo
½ c/c extracto de vainilla
80 ml. agua

-Para la cobertura:
10 grs. azúcar glas
almendra laminada
2-3 c/s azúcar normal
30 ml. leche
alquequenjes o physalis

Si necesitas calcular las proporciones o sustituir algún ingredientes tienes más información aqui

Elaboración:
Mezclamos los ingredientes sólidos para la masa por un lado y los líquidos por otro. Al final lo mezclamos todo y amasamos hasta obtener una mezcla bien homogénea.




Dejamos reposar en un bol tapado con un trapo humedo una hora, hasta que doble su tamaño.



Volvemos a amasar para desgasificar la masa y extendemos hasta dar la forma deseada 



Dejamos levar 3-4 horas.



Por último ponemos el horno a precalentar y mientras tanto pincelamos con le mezcla de leche y azúcar glas.




Abrimos y pelamos los Alquequenjes o physalis





Los colocamos sobre la masa





Cubrimos con las almendras laminadas





Por último lo metemos en el horno a 180º durante unos 20-25 minutos.




Lo sacamos y dejamos enfriar. Vereis que olor embriaga la casa.




No conocía este dulce, pero me ha encantado. Seguiré probando nuevas recetas con otros ingredientes para la masa y el relleno.



Mirad que corte: