Nunca había trabajado con frosting en tartas y además desde hace tiempo quería hacer una tarta con el bizcocho interior colocado en espiral, asi que mezclé ambas ideas en esta receta. Pero para no complicarme la vida utilicé bizcochos y frosting que ya venían preparados. Me ha gustado mucho, asi que seguro que la próxima vez lo hago casero para experimentar con texturas, sabores...


Aunque parezca dificil, se puede resumir en 3 pasos:





Ingredientes:
planchas de bizcocho genovés (yo he utilizado 12 tiras de 5x30cm)
450 gr de frosting de limón
200 ml de nata montada
ralladura de limón
1 vaso de almibar

Elaboración:
Preparamos el almibar calentando un poco de agua con azucar, o podemos utilizar un licor de hierbas.
Por otro lado montamos la nata y la mezclamos con 1/3 del frosting.


Empapamos las tiras de bizcocho con el almibar, las untamos con el relleno y las ponemos en un plato enrollandolas sobre si mismas desde el centro hacia fuera.


Al final utilizamos lo que sobre del relleno para aplanar el exterior de la tarta por todos lados (cortando los bordes del bizcocho si hiciera falta).


La metemos media hora en la nevera. Ahora ya podemos empezar a decorarla.



Primero damos una capa de cobertura de frosting por todo el exterior de la tarta, y después podemos hacer dibujitos y cintas por donde queramos hasta acabar con el frosting.


 Yo he utilizado una espátula con cortes laterales para que se quede con rayitas.


El resto está hecho con una manga pastelera con boquillas de estrella.



Por último espolvoreamos con la ralladura de limón y lo metemos en la nevera.


Hay que sacarlo un poco antes de servir para que este blandito pero no se deshaga.


El corte se verá así: 

A que no ha sido tan dificil?

Que mejor ocasión que esta semana para comer tarta? Hoy es mi cumple y mañana el de mi marido, así que hoy toca comidita especial además de la tarta, que en mi casa el cumpleañero elige el menú, ya os la pondré mas adelante.


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