Esta receta es tradicional de la cocina estadounidense, francesa británica, si bien se conoce en muchos otros lugares, y se consume como postre o como parte de la merienda. Existen registros de recetas hechas en Estados Unidos a mediados del siglo XIX. Como en todas las recetas clasicas, hay muchas variedades según la zona. Es más, se dice que originariamente esta tarta llevaba solo la base almendrada y la crema de limón, pero no el merengue. Una pena, pues combinan en perfecta armonía la acidez del cítrico con la dulzura del merengue.


El merengue aparece en 1692 por primera vez,  en un libro de cocina francés, del oficial de boca u Officier de Bouche, François Massialot. Habría nacido en Mehringhen en el condado de Saxe-Cobourg-Gotha, donde un tal Casparini de origen suizo bautizaría el dulce postre en honor a esta ciudad. 


Ingredientes:
Para la masa quebrada de almendras (receta de pepacooks)
150 g de harina de trigo normal
105 g de mantequilla
1 yema de huevo
100 g de almendra molida
75 g de azúcar
20 g de leche
Un pellizco de sal

Para la crema de limón:
1 lata de leche condensada (540gr)
3 limones
2 sobres de gelatina de limón

Para el merengue:
5 claras
200 gr de azúcar glass
cremor tártaro

Elaboración:
Mezclamos todos los ingredientes sólidos de la masa y la ralladura de un limón y luego añadimos los líquidos y amasamos hasta que se integre bien. Dejamos reposar 1 hora.

Extendemos la masa sobre un molde redondo de 22 cm de diámetro y tapamos con papel albal el centro y pinchamos con un tenedor para que no se infle al cocinarlo.



Si queremos podemos decorar los bordes pellizcando la masa con los dedos para hacer triangulitos. Horneamos 20 minutos a 180º o hasta que se dore.

Preparamos el relleno exprimiendo los limones, lo calentamos en el microondas y echamos la gelatina. Removemos bien y añadimos la leche condensada. Cuando este bien integrado, lo echamos sobre la masa y dejamos reposar 3-4 horas en la nevera. 
Ya esta deliciosa así, pero vamos a darle el toque final.


 Para el merengue echamos las claras sobre un recipiente bien limpio y añadimos una cucharada de cremor tártaro. Las montamos e integramos el azúcar con cuidado de que no se baje. Lo vertemos sobre la base de la tarta y decoramos.



Ahora llega el momento clave: se pude hacer el merengue metiendo la tarta en el horno unos minutos para que se quede crujiente por fuera y suave por dentro, pero esta vez he decidido estrenar mi soplete para darle ese efecto doradito del exterior: 


 Este es el corte: 


Es mejor si dejamos reposar de un dia para otro para que se asiente.


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